Integrando la atención social y la atención en salud.

A continuación, se presenta la traducción del texto original del artículo de los autores más adelante mencionados realizado por el equipo del comité editorial de MD&CO Consulting Group. Esta traducción se realiza con fines académicos para promover la revisión de la literatura disponible sobre el tema. Se advierte que la traducción puede presentar notas realizadas por el traductor con el objetivo de facilitar la comprensión del documento y disipar ambigüedades que puedan existir por las diferencias en los idiomas.

Bibbins, K. (2019). Integrating Social Care into the Delivery of Health Care. Journal of American Medical Association. doi:10.1001/jama.2019.15603

Los factores sociales influyen en la salud de los ciudadanos. Un reciente interés en solucionar las necesidades sociales dentro del contexto de los sistemas de salud ha crecido en parte por el reconocimiento, que para alcanzar una atención en salud de alta calidad y de alto valor, se requiere atender factores no médicos como la vivienda, la alimentación y el transporte. Estos determinantes sociales son necesarios de solucionar pues juegan un rol importante en la salud de las personas.

Un reporte del comité de las Academias Nacionales de Ciencia, Ingeniería y Medicina elaboró recomendaciones que guían la práctica y discusión de políticas en esta área.

Las 5 As, son cinco actividades complementarias en salud, que facilitan la integración de la atención social y la atención en salud, definidas como actividades que solucionan factores de riesgos sociales relacionados con la salud y las necesidades de la comunidad.

La primera recomendación del reporte es diseñar un modelo de atención en salud que integre estas necesidades sociales. Este se basa en la importancia de que las organizaciones se comprometan a trabajar en solucionar estas necesidades relacionadas con la salud de los pacientes y comunidades. Para esto deben establecer líneas claras de comunicación, crear asociaciones con diferentes organizaciones y brindar recomendaciones financieras entre el sector salud y de atención social.

La segunda habla de la importancia de la fuerza laboral en el ámbito de servicio social, como los trabajadores sociales y gerontólogos, entre otros. Dice, que es indispensable brindar las herramientas para trabajos en grupos multidisciplinarios. Un ejemplo de esta actividad es crear y estandarizar el alcance de la practica de los trabajadores sociales y permitir que estos sean elegibles para pagos de las aseguradoras.

La tercera actividad es crear una infraestructura digital que permita el uso de los datos y herramientas digitales, de tal manera que las organizaciones puedan compartir datos para que los consumidores tengan un mejor acceso a la atención en salud y servicios sociales. El reporte recomienda apoyo a los estados mientras identifican las plataformas apropiadas para sus comunidades; así como la asesoría en la seguridad de los datos y los temas de privacidad que surgen durante la recolección y la trasferencia de datos personales entre las organizaciones. Dice el reporte que debe haber un enfoque continuo en la equidad en el desarrollo e implementación de recursos de analítica y tecnológicos.

La cuarta actividad habla de la financiación. Sin embargo, existen barreras en este ámbito, como la definición de atención en salud, la cual pone límites para financiar la atención social, así como los diferentes modelos de pagos que pueden incentivar o desincentivan la inclusión de la atención social en salud y, además, a la limitada capacidad administrativa de la mayoría de las organizaciones sociales. El reporte recomienda a los Centros del Medicare y Medicaid tomar acciones tales como: definir los aspectos de la atención social que son incluidos dentro del Medicaid, acelerar el aprendizaje aprobando excepciones de pago que apoyan la atención social e incluyen el financiamiento sostenible para intervenciones efectivas, considerar reformas adicionales del Medicare que amplíen las normas de cobertura, coordinar la cobertura y los beneficios de poblaciones elegibles, y crear incentivos para las organizaciones en salud que contraten con Medicare y Medicaid a colaborar con servicios sociales para la comunidad.

Otras recomendaciones incluyen acelerar la transformación del sector por medio de los modelos alternativos de pago y considerando mecanismos de financiación colectiva que distribuyan el riesgo entre las partes y generen retornos compartidos de inversiones en atención social; asegurando al sistema de salud cumplir con los requerimientos de la comunidad creando asociaciones con organizaciones sociales para responder a las brechas en atención social.

Por último, es importante financiar, conducir y traducir investigaciones y evaluaciones de la efectividad, así como de la implementación de prácticas de atención social en los sistemas de salud. Algunas, recomendaciones específicas incluyen, una robusta evaluación de los proyectos, el apoyo para la investigación comparativa, el uso de medidas comparables que reflejen el riesgo social y los factores preventivos y apoyar investigaciones en demostraciones efectivas para que se implementen medidas y métodos de pago que distribuyan la responsabilidad entre las partes.