Control Efectivo del costo en salud, la próxima fase.

A continuación, se presenta la traducción del texto original del artículo de los autores más adelante mencionados realizado por el equipo del comité editorial de MD&CO Consulting Group. Esta traducción se realiza con fines académicos para promover la revisión de la literatura disponible sobre el tema. Se advierte que la traducción puede presentar notas realizadas por el traductor con el objetivo de facilitar la comprensión del documento y disipar ambigüedades que puedan existir por las diferencias en los idiomas.

Glickman, A., DiMagno, S.S.P., & Emanuel, E.J. (2019). Next Phase in Effective Cost Control in Health Care. Journal of the American Medical Association. 321 (12), 1151-1152. doi:10.1001/jama.2019.1608

En el 2017 los gastos del sector salud fueron el 17.9% del PIB, en Estados Unidos, similar al 17.3% de 2010 cuando se firmó el Affordable Care Act (ACA). En el 2010 se compartió un reporte con las proyecciones del gasto y en el 2017 el gasto fue significativamente menor que el estimado por la oficina del actuario. En 2017 el costo total en salud fue aproximadamente $650 billones USD menos que el estimado. El gasto por Medicare fue de $72 billones USD menos y $250 billones USD menos para el programa de asistencia en salud para niños del Medicaid. El autor anota que parte del ahorro en el programa de asistencia en salud para niños del Medicaid corresponde a que no todos los estados extendieron la cobertura del Medicaid durante el ACA, sin embargo, esta es una pequeña fracción de los $250 billones USD.

El gobierno de los Estados Unidos reportó que el crecimiento del gasto en salud ha disminuido; se desaceleró el crecimiento del costo al igual que el gasto total incluso mientras la cobertura aumentó al incluir a 20 millones de individuos adicionales por medio de la expansión del Medicaid, protegiendo a los pacientes con condiciones preexistentes, así como permitiendo la cobertura de los niños en el plan de salud de sus padres.

En 2017 el gasto per-cápita en estados unidos fue $10.739 USD un 27% más que en Switzerland, el siguiente país más costoso. La prima por familia promedio para seguros patrocinados por el empleador fue de $19.616 USD en el 2018 lo que corresponde a un tercio de la media de los ingresos por familia.  Esto es debido a que los empleadores están delegando la mayor parte de las primas a los empleados y además usan planes con altos deducibles.

El autor anota que incluso si Estados Unidos está controlando el crecimiento del costo, los altos costos en salud siguen teniendo efectos significativos tanto emocionales como financieros para los individuos. Es decir que estos ahorros no han sido equitativamente distribuidos.  Entre el 2007 y 2014, el gasto de medicare per cápita fue de 1.2 % mientras que en los seguros privados aumentó un 16.9%. El gobierno siente la reducción del costo mientras los individuos en los seguros del empleador o seguros privados sienten lo contrario.

El gasto en salud es una combinación de uso y precio. Entre el 2007 y 2014 los reportes indican que las frecuencias de uso están controladas pero los precios han aumentado. Los precios en los seguros privados para servicios de hospitalizaciones aumentaron un 42% y los precios de servicios ambulatorios un 25%, los precios de consulta médica se incrementaron un 18% para pacientes hospitalizados y un 6% para pacientes ambulatorios. El precio de los medicamentos de prescripción comercial se incrementó un 12.4% en el 2014, 8.9% en el 2015 y 2.3% en el 2016. El gasto en medicamentos pesa el 17% del gasto nacional (ambulatorio, hospitalizado y comercial). Entre el 2012 y el 2017 el gasto en medicamentos de Medicare aumentó de 17% a 23%. La oficina del actuario proyecta un 6.3% anual en el incremento del gasto en medicamentos hasta el 2026.

El autor menciona que el estado debería controlar los precios de los medicamentos, establecer límites al crecimiento del gasto total relacionado al crecimiento económico y el envejecimiento de la población y expandir la adopción de métodos alternativos de contratación en el mercado privado.

Explica que algunos de estos métodos son los pagos por episodio, capitación y el de responsabilizar a las organizaciones privadas.  Dice que el gobierno debería exigir a todas las aseguradoras privadas que reciben fondos del gobierno a realizar el 80% de los pagos en estas modalidades de contratación.  Esto convencería a los hospitales y a los médicos a transformar sus modelos de atención.

Los centros de Medicare y Medicaid podrían implementar Bundled Payments de forma permanente. Seleccionar un bundled payment para un procedimiento de alto costo enviaría un mensaje fuerte a los médicos sobre la necesidad imperante (inevitabilidad) de los pagos basados en valor, lo cual, según evidencia, incentivaría al médico a cambiar sus prácticas.

El autor finaliza explicando que, aunque se haya disminuido el crecimiento del gasto es imprescindible implementar nuevas normas de control de costo que se enfoquen en frenar el incremento en los precios.