Dirección estratégica

ALINEACIÓN ESTRATÉGICA, AGREGAR VALOR Y CONSTRUIR FUTURO

A continuación, se presenta el artículo de opinión escrito por el consultor Hernando Murillo, PhD. y revisado por el equipo del comité editorial de MD&CO Consulting Group.

Un Plan Estratégico fundamentado en el análisis profundo del entorno y sus cambios, permite definir el norte de una organización. Esta organización debe estar apoyada en unos fundamentos filosóficos sólidos, tener objetivos claros, estrategias bien formuladas, planes de acción concretos y un sistema de indicadores para evaluar de manera permanente los resultados de la gestión. La combinación de todos estos factores constituirá la base de un programa exitoso de capacitación, entrenamiento y desarrollo del personal.

Una de las fallas en los procesos administrativos en las organizaciones lo constituye la falta de inclusión de los colaboradores en los procesos de direccionamiento estratégico. Visto desde la perspectiva de los mercados de demanda, tal actitud es comprensible, aunque no justificable, pues limita el desarrollo de las personas y el mayor aprovechamiento del Talento Humano.

Sin embargo, en la actualidad se busca que todo el personal aporte valor a los procesos mediante la ejecución de una labor ejercida con el mayor grado de perfección. El desconocimiento de los objetivos estratégicos puede incidir en un mal uso del tiempo y de los recursos, pues estos se utilizan a discreción de quien dispone de ellos y de acuerdo con sus propias apreciaciones de lo que constituye la efectividad.

Cuando todo el personal conoce las directrices de la empresa, le encuentra un sentido real a las actividades que realiza y a los resultados obtenidos gracias a sus aportes; encontrando por lo tanto una dirección clara para su labor y una medida de su efecto en los planes de la empresa. Por otra parte, la introducción de indicadores ligados a resultados concretos le permite ejercer autocontrol sobre los mismos, introduciendo los correctivos que sean necesarios para mejorar.

Cuando Kaplan y Norton[1] desarrollan el Tablero de Comando o Balanced Scorecard para establecer indicadores de gestión que trasciendan lo puramente financiero y complementarlo con otros de naturaleza más amplia en el contexto de la organización, proporcionan una herramienta que permite trazar un camino hacia los objetivos estratégicos, con la participación de todas las personas de la empresa.

Sus apreciaciones sobre las relaciones causa-efecto ordenadas en las cuatro perspectivas iniciales en las cuales se fundamentó el modelo, ligan los componentes financieros a situaciones de mercado, de procesos, de tecnología, de innovación, de servicio, etc. en las cuales encuentran un propósito definido, a diferentes niveles, a cada una de las personas de la organización.

Por lo tanto, este direccionamiento permite establecer cuáles son las competencias requeridas por las personas en cada uno de los cargos y de acuerdo con los procesos identificados como creadores de valor, con el fin de establecer planes de capacitación y desarrollo que respondan a la vez a su fortalecimiento cognoscitivo, al cambio actitudinal, al desarrollo de habilidades, el compromiso con la empresa etc. con miras a una preparación que contribuya a los objetivos estratégicos.

La carencia de un direccionamiento estratégico y de un sistema de indicadores que permita evaluar sus resultados, limita el desarrollo de programas de capacitación válidos y útiles frente a las necesidades de la empresa y aunque contribuyan a la formación de las personas, algo muy importante, al no estar ligados a los fines de la empresa, pierden su valor como medio de fortalecer la competitividad en un mundo de avance tecnológico acelerado. Alinear la organización con la estrategia, es lograr que cada persona de lo mejor de si misma para construir el futuro de la organización y el suyo propio.


[1] KAPLAN, Robert S. y NORTON, David P; Como utilizar el cuadro de mando integral; E. gestión 200, Barcelona, 2015