Estrategia de control de costos

La importancia de las estructuras de costos en una Institución.

A continuación, se presenta el artículo de opinión escrito por el consultor Jose David Guzmán y revisado por el equipo del comité editorial de MD&CO Consulting Group.

¿Se imaginan Ustedes negociando una tarifa de venta de sus productos o servicios, sin conocer su costo de producción? ¿O mejor aún, estudiando la oferta que le hace un cliente sobre un descuento o una tarifa “especial” que le solicita, si le envía X número de procedimientos que tiene “represados”?

Las situaciones que a diario se nos presentan como administradores, ameritan disponer de información oportuna y confiable, pero sobre todo, con el nivel de detalle que permita tomar decisiones con base en ella y no por simple intuición. ¿Rebajamos tarifas porque las Instituciones que constituyen nuestra competencia las rebajaron, sin saber si esta nueva tarifa cubre siquiera nuestros costos variables de la prestación? Es posible que esto suceda con frecuencia en la toma de decisiones de los prestadores de servicios de salud. Lo que puede llevar a poner en riesgo la viabilidad en el mediano y largo plazo.

No hay que olvidar que la estabilidad financiera de cualquier Institución, no solo del sector salud sino de cualquier sector de la economía es la suma de los mejores resultados en la gestión de todos sus procesos y esto incluye, desde luego, la definición de una adecuada estructura de costos. Es frecuente algunas Instituciones restrinjan las actividades de costos a un ambiente puramente tributario, olvidándose del enfoque de procesos que deberían propiciar.

Antes de la promulgación de la ley 100, cuando el monopolio de la salud de empleados y trabajadores estaba en manos del estado, en cabeza del ISS, los demás prestadores fijaban las tarifas de sus servicios de una manera muy simple: A partir de los costos de producción se sumaba la utilidad que estimaban era la adecuada para ellos y así obtenían la tarifa de venta. No eran conscientes de la realidad de su estructura de costos y de que allí anidaban sobrecostos por procesos ineficientes, costos de no calidad.

Con el advenimiento de la ley 100, la ecuación cambió radicalmente. El ejercicio ahora no parte de los costos de producción, sino que inicia con la tarifa de mercado que plantearon los diferentes aseguradores, que se plegaron a los manuales tarifarios del ISS y que se constituyeron referentes para las negociaciones. Tremendo cambio pues la variable ahora no es la tarifa.

Muchos prestadores aún hoy, 26 años después de la promulgación de la ley 100, no son conscientes que la única variable que les quedó en la ecuación es la intervención en los costos de producción.

Para otros sectores de la economía el período de gobierno 1990-1994, caracterizado por la llamada “apertura económica”, constituyó un duro golpe para los productores nacionales, que se vieron obligados a competir con proveedores de bienes y servicios ofertados por empresas multinacionales, con altos niveles de eficiencia y con precios finales mucho más bajos porque, además, algunos también disfrutaban de subsidios de sus gobiernos. Estas políticas económicas se siguieron aplicando los años siguientes y en la actualidad los productores nacionales que han sobrevivido siguen enfrentados a productos de Asia, al mercadeo electrónico, a la globalización y a los TLC, que al igual que en el sector salud, obligaron a iniciar los análisis de rentabilidad partiendo de las tarifas de mercado.

Es necesario también resaltar que los prestadores de salud afrontan además cambios en las políticas de estado como la regulación de precios de un gran número de medicamentos, los incrementos salariales que superan la inflación y la difícil situación financiera de las empresas pagadoras.

 En otros sectores de la economía han entendido la necesidad de redefinir sus estructuras de costos para llegar a ser más competitivos y han realizado cuantiosas inversiones para lograrlo y lo han conseguido, muchas de ellas subsidiarias de multinacionales que replican en Colombia los avances en temas de gerencia estratégica de costos que han implantado en otros países. En el sector de la salud aun hay camino por recorrer en la redefinición de las cadenas de valor y de la generación de información de buena calidad, oportuna, y con el nivel de detalle que apoye la toma de decisiones. Lo que contribuiría de manera eficaz a cerrar la brecha con otros sectores de la economía en temas de competitividad.

COMPARACIÓN DE LOS COSTOS DE ATENCIÓN A PACIENTES CON DIABETES TIPO II

A continuación, se presenta la traducción del texto original del articulo de los autores antes mencionados realizado por el equipo del comité editorial de MD&CO Consulting Group. Esta traducción se realiza con fines académicos para promover la revisión de la literatura disponible sobre el tema. Se advierte que la traducción puede presentar notas realizadas por el traductor con el objetivo de facilitar la comprensión del documento y disipar ambigüedades que puedan existir por las diferencias en los idiomas.

Giorda C.B., Picarello, R., Nada, E., Tartaglino, B., Marafetti, L., Costa, G,. Petrelli, L. & Gnavi. R. (2014). Comparison of direct costs of type 2 diabetes care: Different care models with different outcomes. Nutrition, Metabolism & Cardiovascular Diseases. Vol 24 pp 717-724. Recuperado de:  http://dx.doi.org/10.1016/j.numecd.2014.01.009

Se escogieron cuatro modelos diferentes para el análisis de los costos del tratamiento de la población con diabetes tipo II en Turín, Italia, durante un periodo de cuatro años con datos extraídos de bases de datos administrativas. Dichos modelos son: los no estructurados (solamente incluyen la visita a médico general de atención primaria sin realizar el seguimiento de la hemoglobina glicosilada (GCI) ni valoración por programas especializados o clínicas de diabetes), solo especialista (incluye la visita a médico de atención primaria por medio de una clínica especializada pero sin seguir el GCI), solo GCI (visita médico general con seguimiento del GCI), estructurados (visita médico general por medio de una clínica especializada más el seguimiento del GCI). El tamaño de la muestra fue de 25.570 pacientes con edades entre 36 y 80 años. Se compararon los diferentes modelos en costos directos, mortalidad y hospitalización y se encontró que el costo no es proporcional al bienestar del paciente; en los modelos menos estructurados donde no hay seguimiento de los pacientes, ni un control adecuado del GCI la mortalidad fue un 84% mayor y los costos 8% mayor que en el modelo estructurado.

El análisis de las diferencias de los costos “costs ratios” determino que en el caso del modelo no estructurado el diferenciador fue el costo por hospitalizaciones, el cual fue 31% mayor que en el modelo opuesto, se concluye la necesidad de tener modelos que combinen la atención primaria, de especialistas y con seguimiento al paciente analizando los indicadores de bienestar para reducir mortalidad y hospitalizaciones. Además, se concluye que dichos modelos no generan incremento en los costos directos para el cuidado de dicha población.

Datos importantes:

· Pacientes entre 36 y 80 años

· 60% - 70% de la atención a pacientes diabéticos se realizó en clínicas especializadas en el cuidado de la diabetes que se encargaban del diagnóstico, terapia, prevención y detección temprana de complicaciones.

· Se identificó un examen guía en los indicadores más importantes del estado del paciente, dichos indicadores son: hemoglobina glicosilada y otras dos muestras entre las cuales están el colesterol, la microalbuminuria o endoscopia digestiva.

· Se categorizaron los pacientes entre los que recibían tratamiento con especialista en clínica para la diabetes y los que simplemente asistían a cita con médico general.

· Para determinar los costos de los servicios se analizaron bases de datos de altas de hospitalizaciones, consulta externa por especialista, exámenes, admisiones a emergencia y prescripción de medicamentos durante cuatro años.

· El costo acumulativo de hospitalizaciones se calculó multiplicando cada episodio de hospitalización por el costo unitario de cada DRG (Grupo relacionado de diagnóstico).

· El costo de consulta externa, exámenes de laboratorio y otros servicios se calculó multiplicando cada unidad por su costo unitario.

· El costo de urgencias fue calculado por solicitudes de autorización de exámenes de laboratorio y consultas a especialistas.

· El costo acumulativo de medicamentos se calculó multiplicando las unidades prescritas por el costo unitario.

· La mortalidad cardiovascular se analizó usando el modelo de regresiones de Poisson para estimar las diferencias entre las tasas (rate ratios).

· El análisis del costo se hizo utilizando un modelo de duración paramétrico asumiendo una distribución de Weibull.

· En análisis econométricos los modelos de duración se aplican a datos longitudinales; de esta manera, las diferencias en los costos (cost ratios) se estiman e interpretan como un riesgo en el exceso de costos entre dos subgrupos de la población. El estudio estimó los (cost ratios) generales y para cada servicio (hospitalización, emergencias, medicamentos y visita a especialista).

· Las diferencias en las tasas y los costos (rate y cost ratios) se calcularon para cada modelo y se ajustaron frente a predictores de mortalidad y costos tales como: edad, genero, nivel educativo, historia de enfermedad cardiovascular, etc…

· En conclusión, los costos son inversamente proporcionales al nivel de estructuración de los modelos de atención.